En serio no creo en la coquetería.
No, la frase correcta es esta; creo completamente en la coquetería, pero no creo que en MI exista indicio alguno de ella.
Será bueno? Será malo?
Creo en las mujeres que ensonmbresen sus ojos todas las mañanas & luego parpadean como para hipnotizarte en el acto. Sin importarles edades o tiempos.
Creo en las mujeres que gustan de enrojecer sus labios, para despintarlos en la noche, aliviando dolores & eliminando malarias del corazón.
Creo en las mujeres que, dando muestra de comprensión, abalanzan sus caderas & te roban las penas de tajo. Dejándote solo con su aroma & tu felicidad.
Creo también & con enorme fe, en las miradas que traspasan cráneos, autobuses & pantalones. Esas miradas que duran el momento en que intentan adivinar el nombre & la edad del desconocido.
Creo en las sonrisas de complicidad & en las mujeres que ofertan su atención en cada una de esas sonrisas medio hechas, a medias, ya que aun no adivinan el nombre.
Creo en tantas mujeres coquetas, que hasta el día de hoy celebran su coquetería en soledad & sirviéndose tazas & tazas de té. Desgastándose las uñas pintándolas & despintándolas.
Creo en ellas, les celebro cada paso que dan firme & rezo por que su sentido común siga intacto, porque su bendita coquetería siga intacta.
Creo. Entiendo. Vivo, & me encanta mirarlas coquetear.
Pero yo, simple & sencillamente, no soy coqueta.
No tengo la suerte de ser tan segura.
Si al caminar hacia el trabajo encuentro alguna mirada que invada mis intentos de comprender porqués filosóficos en la banqueta, hábilmente evito la mirada & tarareo cualquier estupidez.
Quizá sea vergüenza. O miedo. O la estupidez misma que tarareo, la dueña de mis acciones.
Si algún individuo bien parecido, caminando empareja sus pasos a los mios, escondo las manos en las bolsas & rediseño mi sendero, haciendome la desaparecida.
Las sombras en mi mirada no son tan necesarias, mi mirada misma es oscura & parcialmente agotada.
No gusto de parpadearle a extraños, ni borrar penas con mis inacabadas caderas.
Porque aclaro lo de mi cuerpo, carezco de caderas respetables, carezco de ojos hipnotizadores & que adivinen cosas. Carezco de labios con poderes curativos & carezco de colores para poner en ellos.
Soy feliz, creyéndome unas de esas mujeres.
Aun así, sigo creyendo en la coquetería.
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