I´m just here!¡!
Quizá por eso necesitaba de las dos.
Para sentirme completa. Si tenía las palabras, necesitaba una imagen. Si tenía la imagen, de ese exacto segundo, de esa mirada o ese paso, esa era la felicidad para mi.
Pero dejo todo a medias.
La cámara no la he ido a recoger del técnico & necesito dinero para ello.
Las buenas historioas alguién me las robó, o algo. Sigo echandole la culpa a mi gata; terca siempre en querer escribir junto a mi. No tengo ni trabajo, ni escuela, ni los tan acostumbrados & maravillosos viajes(solo de "aquellos" je), ni puedo escribir!¡
solo renglones absurdos que delatan mi incogruencia & el asco que me da la computadora.
Perdí mi maquina de escribir, Alguién la empeeñó para cigarros &demas vicios; asi que, la mitad de las cosas que escribo están en un viejo cuaderno que dudo algún "subir" a internet.
& la otra mitad está, atorada en mi cabeza, aún sin poderse cocer.
Todo a medias. O todo mal.
Encontré hace dias a otra Jessica que toma fotos. Ella si tiene tiempo, tiene carisma(no se que rayos quiera decir, pero me parece que lo tiene, sin duda), & esa gracia para adelantareseme en tomarla. Yo saco mi inutil sonyericson & ella una nikon preciosa que hace que ni mi cámara pueda tomar fotos.
Supe que se llamaba Jessica porque conoce a un amigo(exnovio que terminó por ponerme el cuerno), & estaba saludando de mala gana al ya mencionado, cuando llega ella, dijo su nombre & comenzamos a reir; Jessica te presento a Jessica, que casualidades no?, las dos gustan de tomar fotografias!¡...ella no muy cómoda, me miró & dijo, entonces acompañame & compartamos puntos de vista.
Luego de una larga charla, me di cuenta que ella no tenia muchos puntos de vista interesantes. Ni siquiera sabía porque tomaba fotos; tenia el dinero en el momento necesario para hacerser de esa cámara & no dudó.
Sigue siendo buena en ello, aunque esté descubriendo el porqué. Eso es bueno, mientras te vas a dentrando en algo, & no sabes poe que carajo lo haces, terminas haciendolo bien, & te das cuenta, ahi en algún punto exacto, que si sabes & que siempre supiste por que lo hacias!¡
Bueno. ya vine a desahogar una semana de mi existencia en este raro vicio.
Aurevoir¡!
(Omití las compras de ropa interior & el choque de ayer, el pago de mi quincena, la muerte de mi perro & el encarcelamiento de mi novio) :D
Camilo
No pude sostenerle la mirada ni tres segundos.
sentia como se apoderaba de mis palabras.
No era yo el que hablaba, no podía ser yo el que hablaba.
No sabía siquiera que estaba recitando;
maquinalmente vomitaba & vomitaba palabras.
Mis labios se secaron de pronto.
Me ardían & sentía como se agrietaban para dejar correr sangre, poco a poco.
Mis ojos no vieron mas allá de mis pies,
se nublaron, dejaron de ser mios & atravesaron ese cálido "lo que sigue".
Dejé de observar todo lo que había a mi alrededor.
Dejé de saber que había mas allá de mi.
& él. Sentado tan traquilo, las piernas cruzadas,
sosteniendo en la mano derecha un cigarro a medio cocer.
Tenía miedo. Un frío miedo que hacía incendiar mi estómago.
Quice llorar & gritar. Pero no sabía como hacerlo.
Quice volar, sabía que podia largarme de ahi volando,
pero no aguantaba mi cuerpo, ni siquiera para levantar las piernas.
Sus ojos eran negros. Tan negros & vacíos, que parecía que no estaban ahi.
Parecía que no eran sus ojos.
& sus manos tan blancas. Tan lisas & tan serenas.
Tronándose los dedos, como para preparar el siguiente paso.
Me seguía viendo.
Seguramente me desmayé. Luego de cerrar los ojos,
una pesada parvada de manos se apresuraba a tocarme,
a repasar mi cuerpo.
Primero arrancaron mis brazos.
Luego, lentamente desarmaron mis piernas. Dejé de sentirlas completamente.
Lamieron mis oidos, intentaron doblarme a la mitad.
Quizá me quejé, pero de que servía ya un simple gemido mio; ellos, o ellas,
reían, se carcajeaban & casi con júbilo gritaban mi nombre:
-Camilo!! Pobre Camilo!! has de estar tan solo de ahora en adelante!!
Estupidos, estuve tan solo desde siempre.
Seguía con miedo. Frío miedo. Pero un apacible silencio reinaba ahora,
& decidí abrir los ojos.
Lo que quedaba de mi no supe distinguir.
Solo lloré al verme en trocitos regado por el solar.
Violado.
Destazado.
Olvidado.
Estúpido. Estuviste tan descuartizado desde siempre.
& cerré los ojos. Dejé de sentirme Camilo.
Viernes, 15 de agosto 1999
Que qué clase de crimen?
uno nuevo & ya.
MAldito silencio
Malditos rayos de sol, desquebrajados.
maldito suelo, no termina nunca...
estoy segura de eso
pero
...
alguien toco la puerta
gritó
volvió a tocar
volvieron a gritar
...
dicen que maté a alguien...
dicen que pagaré...
..
iba a escribiralgo
estoysegura de eso
...
Primera Parte
- Si. Pero, vamos! A quien le importa que no lo tengamos? Mira como las señoras despreocupadas, tienden su ropa húmeda & cuentan chismes, mira como los niños se divierten correteando perros & volando papalotes, los maridos sentados en las puertas, fuman & juegan cartas, en la interminable jugada de risas. A nadie le importa tener cosas extraordinarias que mostrar. Nos tenemos a todos nosotros con nuestras historias, con nuestras vidas completas, no es eso suficiente?
Mientras dan las siete de la tarde, & las nubes se llenan de timidez, Carlos & yo nos acomodamos en el barandal del último piso del edificio que ocupamos como hogar.
El me mira detenidamente, como si en los nudos de mi cabello estuviera encontrando la respuesta a las millones de interrogantes que surgen de la ciudad.
- Nunca he conocido personas tan grandiosas como las que tenemos en el edificio…
- Seguramente hay miles & miles diferentes, pero nadie, como las que hemos conocido…
- …es cierto…
- ¿& dices que no tenemos nada de extraordinario?...toca la puerta de cualquier persona en este lugar, verás lo extraordinario de sus vidas. El hecho de que el mundo entero no se de cuenta de ellas, es por fortuna.
- María, donde está tu hermano?
- En carretera, con el tuyo.
- Cierto.
Mi hermano tiene 23 años. El hermano de Carlos tiene 22, Carlos tiene 19 & yo también. Carlos, ya no tiene mamá desde la última vez que el ejército entró al edificio, & si eso no lo destrozó completo, entonces fue la muerte de Juliana, lo que terminó por romperle el corazón.
Llegaron a vivir al departamento de al lado cuando ambos teníamos diez años, la crisis los había dejado sin dinero en el banco, sin televisión & sin las propiedades que tanto le reconfortaban a su padre.
Era pecoso, de cabellos oscuros & chinos, demasiado flaco. Me cayó muy mal desde que llegó.
Me cayó gordo desde que bajó del taxi, & no es que fuera una niña prejuiciosa, pero su mirada era tan altiva, miraba todo como si nunca hubiera visto algo similar. Claro, después supe que, efectivamente, no estaba acostumbrado a nada de lo que descubriría en adelante. Miró a su alrededor, entró al edificio & como explorador en una jungla, se cuidaba de las alimañas que pudiera encontrar. Traía un artefacto colgado al cuello. Yo me le acerqué, lo seguía calladita, & cuando me escuchó se volteó, pero pareciera que ya sabía que estaba ahí.
- hola!- yo, sinceramente, esperaba un “hola!, soy fulanito” pero no.
- shhhhhhh- dijo, y siguió explorando mi jungla…digo, el edifico.
Me cayó muy, muy gordo. Le fruncí las cejas & me senté junto a la parcela de plástico de doña Viuda –luego contaré quien es doña Viuda-. Le hurgaba las macetas, & ya me había olvidado del pecoso, cuando de pronto, una luz cayó sobre las hojas de plástico de la plantita, sobre mis sandalias & mis ojos. Poco después supe que eso había sido el flash -que Carlos olvidó desactivar-, & que el artefacto que traía al cuello era “una Cannon, la mejor amiga que puedas tener”, eso decía Carlos que decía su padre.
- aaaah!! Que te pasa?!?que me hiciste?!
- Fue mi flash- dijo el pecoso mientras se quitaba el artefacto del cuello- Me llamo Carlos- y me tendió su manita.
Me intrigaba el por qué aquel niño no me había devuelto el saludo al principio; pero mi mente de niña no se intrigó mas de la cuenta, puesto que no podía, & saludé al pecoso, que no dejaba de caerme mal.
- Me llamo María Fernanda- le apreté la manita- por qué no me saludaste cuando…
- Perdona -me interrumpió- quería tomarte una foto primero, luego establecer contacto. Será una buena foto, ya verás –un niño de diez años hablándome de esa manera!! Vaya que si me confundió, al principio & desde entonces-.
- & tus papás?
Carlos ya estaba sentado junto a mí, mirando con maravilla las plantas de doña Viuda. Tenía la cámara entre las manos; la cual, me parecía una bomba. No estoy segura de lo que a esa edad relaciona una niña de un barrio pobre con una bomba, pero podía jurar que si oprimía el “obturador” ocurriría una explosión, e indiscutiblemente nos quedaríamos sin aquella buena foto.
- Están acomodando las cosas. Mi papá tiene que cargar las valijas de mamá; trajo muchos vestidos, & ni siquiera saldrá la pobre mas que por la leche en las mañanas!!- no entendí en ese momento su ironía, pero luego de conocer a su mama, supe a que se refería.
- Mi mamá tiene dos vestidos, uno rojo y otro amarillo con flores estampadas en las orillas. Papá siempre dice que una mujer no necesita más.
- Y está en lo correcto!!
Carlos hablaba como todo un conocedor de las mujeres y sus vestidos, mientras yo exploraba la cámara Cannon del nuevo inquilino.
- Donde vives pequeña? –me molestó un poco que me dijera pequeña; teníamos la misma edad!!
- Yo vivo en…-lo miré suspicazmente, sabía que estaba apunto de dejar entrar en mi cuento de terror al pecoso, pero necesitaba la confianza de alguien, & muy secretamente, necesitaba un amigo- creo que cerca de tu casa.
Concluí mientras metía mis sucias manos en las bolsas de mi pescador. Él descubrió mi plan; me lanzó una mirada secuaz, como si se tratara de un par de cómplices, que están a punto de cometer la mejor de sus fechorías, aun sin haberse dicho una sola palabra.
- yo estoy en el 44…
- es en el tercer piso –comenté entusiasmada-
- Ja! seguro que papá hizo un buen coraje –bromeó, como si el enfado de su padre era lo que estuviese esperando.
- Yo vivo en la cueva 46 justo frente a la tuya –resalté la palabra “cueva”-, justo a diez pasos del balcón que tiene vista a la panadería, a la estación de trenes & mas al fondo, vista a la presa seca –estaba sonriendo, estaba feliz de que alguien ocupara por fin ese departamento, & estaba entusiasmada de que fuera él-.
- Cueva? –hacía la interrogante mientras se detenía junto a mi. Pude notar que me sacaba una cabeza, & no me sorprendió, a los diez años te acostumbras a ver a medio mundo mas alto que tu, hasta a los mismos niños de diez años-, & la mía –seguimos caminando para subir las escaleras-, también es una cueva?
- Si tu quisieras
- Si quiero! –al fin pude ver algo distinto al aburrimiento en sus ojos.
Íbamos subiendo las escaleras. Yo llevaba ahora la cámara-bomba colgada al cuello, & me sentí sumamente feliz, no por traer la cámara, sino porque alguien me había confiado a mi, una niñita de diez años, sin gracia ni precaución, un artefacto tan único & valioso.
Escalón tras escalón tras escalón…
mal
El cabello decolorado & estropeado,
las manos secas & cuarteadas,
mas frias que de costumbre,
los ojos distraidos & ebrios,
las palabras difusas, casi sin salir del todo...
Todo supone que está mal...
Ha perdido mas que la memoria,
& mas que el honor o algún tipo de orgullo.
Ha perdido edades & dinero para cigarros.
Todo supone que estás mal...
necesito un psicologo...ya¡!¡!
No se como titular esto
MIGUEL

de muerto y de actor.
En su rara sangre se aglutinan dibujitos.
Casi como pequeñas Mafaldas.
En su raro cabello existe el dolor,
lo sé porque se queja mientras me habla.
Ángel vierte miel en sus cuadernos,
o quizás en sus zapatos,
o quizás lo trae en el cuello;
lo sé porque más de diez mujeres
buscan sus pisadas y sus sudores.
Y él huye de ellas,
pero las mira a escondidas
y las imagina en diferentes colores.
Ángel tiene sonrisas,
pupilas, sueños
y miedos verdes.
Verdes ojos;
que su abuelo le regaló desde hace tres vidas.
Verdes sonrisas;
de cansancio, y de “adiós”.
Verdes sueños que mientras yo muero sentada,
él envuelve en un regalo.
Ángel tiene mañanas perdidas
y bien acomodadas en la voz.
Tiene mañanas frías;
llenas de automóviles molestos.
Alguna de ésas mañanas yo rescate de él,
y fui feliz.
Otra la encontró él
y me la obsequió.
Ángel cubre de guinda sus ojos,
sus distantes puntos verdes.
Ángel esconde sus mañanas;
y de tanto esconderlas,
ha olvidado que escondió.
Ángel huye con la miel de sus pisadas,
con sus sudores que embelezan a las mujeres.
Ángel tiene complejo de aviador en cielos que siempre está inventando.
Tienen complejo de de actor, de esas mascaras escondidas en los percheros.
Y para más tarde,
he descubierto su complejo de muerto.
tHE CARRETE II
El carrete no avanza.
Siguen siendo las cuatro de la mañana con cincuenta minutos.
A punto de cambiar la hora,
algo hace que se detengan las ganas del cochambroso reloj de pared.
Se detiene...
Han de ser las luces del árbol de navidad,
que en la bipolaridad de enero,
prenden & cambian sus colores.
Intentando adornar los hombros desnudos de ellos dos,
que juegan a dibujarse caminos,
con besos & saliva por todo el cuerpo.
Han de ser los perros adoloridos en la calle
& los autos ebrios atropellando perros.
O Dos pares de manos que no se cansan de adivinar,
gestos & miradas asombradas de ellos mismos.
La hora no avanza, quiza por el sofá incómodo
& ese par de almohadas regadas en el piso,
que inoscentes, aguardan a que alguno de esos dos cuerpos
caiga rendido sobre ellas.
O quizá porque ellos se recuerdan al oido sus nombres,
tan callados & pacientes,
como queriendo inventar otros miles para no olvidarse.
El carrete se detiene.
Ha de ser quizás, por las miradas que el
clava en los ojos cerrados de ella.
O por la forma en que sostiene sus mejillas,
& agita su exhalar,
para saborear lentamente, la escencia de sus labios.
El carrete está por explotar.
Lo mas probable,
es que la hora siga siendo la misma porque ella,
en la dificil tarea de contemplar
& construirle el vientre,
ha dejado intacta la respiración
& la circulación de la sangre.
Los poros de sus manos solo encuentran suavidad & aliento a noche.
El ha olvidado su edad, ella su peso.
& ahora levita, tomada de sus manos,
intoxicada en su cuello,
& marcando sus propias horas a lo largo de su estomago,
su espalda, & sus besos.
La hora: diez para las cinco de la mañana.
El escenario: cuarto frio & árbol de navidad como cabecera;
luces de colores que se admiran de ver pecar a estos dos tipos.
Cinco am: Ella lo corre
& el sale cómplice de sus largas pisadas.
Te amo, le recuerda.
Te amo, le responde el eco.
_____________________________________________________________
Para: El joven de ojos "coquetos"
THE CARRETE (part 1)
“Todos tenemos nuestro carrete”
1
Metros & metros de venas anestesiadas cuelgan de ese terrible carrete.
Carrete de metal virgen, embobinado para cegarnos, mutilarnos & asesinarnos la mirada.
Metros lejanos de piel.
Piel kilométrica dorándose al sol.
Sangre pudriéndose antes de coagular.
Sangre sin piel, enredada en carretes.
Caminos de regreso & caminos a oscuras.
¡Caminos! ¡Caminos! ¡Siempre hablamos de caminos!
Caminos almidonados.
Caminos llenos de hijos.
Caminos sin sol.
Sueño con venas atando muñecas & tobillos.
Tendones secos & apestosos, rayando las paralelas que unen mi cuerpo.
Tazones & sangre.
Comemos sangre en tazones que sirve la vergüenza.
En el mejor de los casos; sal. Conserva. Perdura.
Tendederos con sal & pieles, con kilómetros de sal; kilómetros enredados en carretes.
Cansancio para empujar los carretes.
Sin cansancio; mas carretes.
Más carretes, más cansancio.
Desnudez en los carretes.
& en la sangre,
& en la piel,
& en las venas de los carretes.
En el tiempo que tardo en “llegar”.
Cansancio & carretes.
Mucha sangre en el mismo camino.
Dimos por sentado que teníamos piel.
Se nos han terminado las venas.
El sol intoxicó el carrete,
¡¿Fuimos alguna vez algo más que pieles ensangrentadas?!
¿Antes del baño de sal?
¿Antes del carrete oxidado?
Reversa a la bobina; más pieles.
Las pieles al sol entristecen la comida,
Kilómetros & kilómetros de tristeza, sin comida.
Esperanza & con suerte; comida. Azar.
Azar en las venas.
Azar en los nudos & en los coágulos.
Coágulos de azar.
Azar de mierda.
Leyes proscritas de la piel del azar.
Azar con sal.
…
& el carrete?
Está al sol.
Remojado de medicina. Dorándose de pieles.
Rebobinando miedos & lágrimas de terror.
Recuerdos.
Nada.
…
Ya no hay pieles.
La sangré se secó, enjuagando los carretes, trasponiendo las venas.
Los coágulos se hicieron sal. Para intoxicar.
El sol & el azar. Sol & azar.
¿& el carrete?
Oxidado.
¿& el carrete?
¡¡¿& el carrete?!!
Rebobinando…
un cuento
...
EL AMANTE
Mientras besaba a Rosalía
Señorita-
San Juan de no recuerdo que...

Yo subo al taxi por la puerta trasera, ya que la de copiloto iba ocupada por un hombre demasiado gordo.
Ni bien acaba de divagar sobre la rara acentuación de los taxistas & sus codiguitos al referirse a actos & lugares, cuando el conductor, le sube a su radio & comienza una agonía de codiguitos & mas codiguitos, de chisme & de palabras mas pronunciadas.
-stop...stop...stooooooooop!!!
